jueves, 19 de mayo de 2011

Porque aún recuerdo aquel día. Soy incapaz de olvidarlo, me sigue atormentando en sueños. Fue un día maravilloso, y me gustaría recordarlo como tal, pero algo me lo impide. Y ese algo es lo que ocurrió después. Porque tú te subes al barco, con tus esperanzas, tus ilusiones, tus sueños, tus alegrías, esperas que todo salga bien, porque es tu momento, porque te lo mereces... Pero el barco no responde, se desvía, se desvía cada vez más, hasta que choca y empieza a hundirse. Y tú ves que se está hundiendo, pero te niegas a asumirlo, y haces todo lo posible para que flote. Pero no eres capaz. Su destino es ese. Entonces, vienen a tu cabeza todos los momentos vividos, desde los más felices hasta los más tristes. Pero ya es tarde, el barco se hunde, y tú con él. Solo quedará una pequeña esperanza. El esperar que alguien venga a rescatarte.
(MP)

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