lunes, 4 de abril de 2011

Allí estaba ella. Justo en aquella plaza, donde hacía varios meses había empezado todo. Ella no pensaba en él precisamente, estaba con sus amigos, preparando una fiesta. El bajo de su casa, y la vio, riendo, con sus amigos. De repente, una amiga se acerca a ella, y le dice, mira quien viene por ahí. Ella se gira, y lo ve, lo mira detenidamente, y por su mente pasan millones de momentos que vivieron juntos. Los dos mantienen la mirada, uno al otro, como un desafío. Tranquilamente ella se da la vuelta, y sigue charlando y riendo con sus amigos. El agacha la mirada, y sigue su camino. Entonces su amiga le pregunta, ¿estás bien? Y ella contesta: Sí, ¿por qué no habría de estarlo? 
(MP)

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