jueves, 5 de mayo de 2011

Hay veces que nos gusta alguien, y por cosas que pasan, la cosa no sale bien. O bien el te engaña, o vuelve con su ex, o se va de la ciudad, o le gusta tu amiga... ¿Y sabéis que pasa después? Primero hablas con él, discutes con él, hasta que te das cuenta de que estás perdiendo el tiempo, y os dejáis de dirigir la palabra mutuamente. Luego pasas a la fase de los remordimientos, ¿cómo he podido ser tan estúpida? y lloras, acabas llorando, por todo en general. Lloras por él, por la putada que te ha hecho, lloras porque no hayan salido bien las cosas, lloras porque ya no os habláis, lloras por lo imbécil que has sido, lloras al recordar los buenos ratos que pasasteis juntos... Más tarde, pasas a echarlo de menos. Y después, es cuando empiezas a decirte a ti misma que era un capricho, te lo dices a ti y a los demás. Él problema es que los demás se lo pueden creer, pero tú, al principio si te lo crees, pero pasado un tiempo te das cuenta de que no, de que estas enamorada de ese gilipollas hasta las trancas, y entonces es cuando te cagas en ti por ignorante, en él por golfo, y en la otra por no saber que tres son multitud. 
(MP)

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