domingo, 9 de enero de 2011

P.M.

La moto iba acelerando más y más. Mis manos se aferraban a su cintura muy fuerte. Podía sentir como el viento me iba dando en la cara. Los ojos me lloraban a causa del frío, y mi corazón latía cada vez más fuerte. Quizá por la velocidad, o por el simple hecho de que estábamos juntos. Sobre mi mente iban pasando miles de recuerdos, miles de palabras, miles de situaciones, miles de preguntas… Lo mejor era no pensar. Aunque estaba experimentando una sensación muy extraña, era como si poco a poco fuese subiendo, como si cada vez me alejase más de la tierra, como si estuviese llegando a ese lugar. A ese lugar inalcanzable. A ese lugar que solo pueden llegar los enamorados. Por primera vez en mi vida me sentí a tres metros sobre el cielo.
(MP)

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